Nudo gordiano · Número 1
Claudia Piñeiro
Elegimos a Claudia Piñeiro para inaugurar el Nudo gordiano de Literaturas Atlánticas porque a su indiscutible trayectoria literaria se une una historia familiar de ida y vuelta.

Su padre tenía cuatro años cuando su familia cruzó el Atlántico. En Portosín, junto a los nombres de quienes se habían marchado, alguien trazó una A mayúscula de ausentes. La casa quedó vacía, pero aquella letra parecía reservarles un sitio. Una ausencia es también un hueco, el vacío que dejan las personas cuando se pierde la esperanza de volver a verlas. Quizá alguien en el pueblo esperaba todavía que regresaran algún día, aunque fuera vestidos de hijos.
Y así ocurrió que muchos años después Claudia Piñeiro encontró a su padre en aquel censo tras haber conocido Galicia en las historias y las canciones de su abuelo.
Hoy, en el primer Nudo gordiano de Literaturas Atlánticas, recibimos a una mujer que creció escuchando historias y que, cuando empezó a escribir las suyas, llevó consigo una forma de atender a lo que una familia cuenta y a lo que deja al recuerdo.
La recibimos mientras comienza a presentar El canto invisible, su nueva novela, publicada por Alfaguara.
Inés es uno de tus grandes personajes femeninos. Sin embargo, te he escuchado decir que si hoy en día escribieses Tuya esa protagonista sería distinta ¿Cuál de tus libros escribirías hoy de otra manera? ¿La escritora que eres hoy puede permitirse juzgar a la escritora que eras?
Sí, en realidad no juzgo a aquella escritora, creo que yo en aquel momento no escribí de acuerdo con la contemporaneidad. Mis novelas son muy contemporáneas y entonces esa novela lo era, hace 25 años. Las cuestiones relacionadas con las mujeres y el feminismo cambiaron tanto en estos tiempos que probablemente si yo tuviera que escribir esa historia hoy, no sería exactamente la misma, pero no por corregir cuestiones de escritura, sino porque cambiaron las circunstancias y lo contemporáneo. Del estilo cambiaría el uso de cierto lenguaje muy masculinizado. Yo recién ahora me esfuerzo por decir “cuando una piensa” en lugar de “cuando uno piensa”. Si hoy la escribiera, tendría en cuenta esas cuestiones. E intentaría corregir una tercera persona muy omnisciente que utilicé porque no la podía hacer en la cabeza de Inés. Quizás hoy trataría de ver si eso lo puedo hacer de otra forma sin introducir esa tercera persona, pero no estoy segura si lo lograría.
¿Cuál de tus libros es el que menos te gusta y por qué?
La verdad que no hay un libro que menos me gusta, ni tampoco uno que más me guste, aunque hay algunos que me aparecen más rápidamente porque tienen más que ver con conmigo, como Elena sabe o como Una suerte pequeña o Un comunista en calzoncillos; son libros que tienen que ver con en muchos aspectos con gente de mi familia, conmigo misma, etc.
Qué libro de otro te habría gustado escribir?, y más allá de las tramas o el conjunto del libro en sí ¿qué voz literaria de otro autor admiras? A la Claudia lectora ¿le interesa más lo que le cuentan o cómo se lo cuentan? Y sí, hay que escoger.
Me gustaría haber escrito Desgracia de Coetzee. Después que escribí Las viudas de los jueves, leí ese libro y dije, ay si hubiera leído este libro antes, hubiera tenido en consideración algunas cuestiones. Hay otros muchos que me gustan, pero que me gustan mucho, pero me acuerdo que en ese momento pensé, me hubiera gustado escribir este libro.
Voces que admiro, además de Coetzee, pero para nombrar a alguien contemporánea, la voz de Selva Almada es una de las voces contemporáneas de la Argentina más que más me gustan. Hay una cantidad de autoras argentinas y latinoamericanas que me gustan.
Las historias que a mí me gustan tienen un buen equilibrio, cómo están contadas y qué cuentan, aunque si una historia está mal contada, pero es una buena historia, es difícil que me interese. Si está muy bien contada, probablemente me interese más.
¿A qué autor muerto exhumarías para pasar una noche conversando con él?, pero sobre todo, ¿de qué hablaríais?
A Manuel Puig, que es un autor argentino que yo admiro muchísimo y hablaría de todo. “Maldición eterna a quien lea estas páginas” y son sus conversaciones durante su exilio en Nueva York con su vecino. Hizo esta obra sobre las conversaciones de una persona que está en un hospital en Nueva York con otra que lo saca a pasear. Nada, me gustaría eso conversar con Manuel Puig, llevarlo a pasear por las plazas de las ciudades que quiera, y conversar de todo. En esas conversaciones de Maldición eterna conversan sobre el lenguaje, sobre qué significan las palabras, sobre los derechos humanos, sobre la situación política, de todo, de todo, me gustaría. Creo que es una persona con la que podrías conversar de todo y también de cine y de literatura. Hay muchas referencias cinematográficas en sus libros, como por ejemplo La traición de Rita Hayworth
¿En qué medida te afectan las críticas? ¿Y los elogios?
Bueno, supongo que como todo el mundo me afectan las críticas y me agradan las críticas positivas aunque la mayoría de las cosas que salen no las leo. Y cuando son críticas negativas, si está hecho desde la buena leche, desde decir, bueno, esto podría haberse hecho de esta manera y quedaría mejor y vos lo lees y decís, tienes razón, es un aprendizaje. El problema es cuando las críticas están hechas con maldad solamente por hacer daño o por buscarle el pelo al huevo, ¿no? Pero si las críticas están hechas por un buen crítico, generalmente hay cosas de las que uno puede aprender.
En función de eso ¿Cuál de tus libros fue elogiado por algo que tú consideras un defecto? ¿Qué novela tuya obtuvo menos reconocimiento del que crees que merecía? ¿Y cuál recibió más del que esperabas?
Me resulta muy difícil contestar esta pregunta. No recuerdo que haya habido un elogio que yo haya considerado un defecto y que lo vieron como un elogio, no lo recuerdo. Y con respecto a las otras dos cosas, no sé, no me pasó porque por ejemplo Elena sabe cuando salió en el 2007, hizo un recorrido menor del que a mí me hubiera gustado que tuviera, pero luego creo que era porque no los lectores en Argentina no estaban probablemente preparados para una historia sobre el aborto tan fuerte. Cuando después fue finalista del Booker Price, estalló ese libro en Argentina y en todas partes del mundo. O sea, se tradujo a un montón de idiomas y eso fue casi 20 años después.
¿Qué personaje escribiste desde una parte de ti que preferirías no reconocer? ¿Cuánto hay de Claudia en cada libro?
En Las grietas de Jara hay un personaje que es Pablo Simó que nadie asocia conmigo porque es un varón que está con una crisis de la mediana edad, etcétera. Y, sin embargo, yo creo que tiene muchas características de lo que me pasaba a mí en ese momento. De cuestionarse un montón de cosas hasta este momento establecidas y la posibilidad o no de cambiar.
Atendiendo a lo anterior ¿Cuál de tus personajes se parece más a ti y te molestaría que los lectores lo descubrieran?
Hay mucho de mí en todos los libros aunque en unos se detectan mejor que en otros. En general, por ejemplo, Betibú, que es un personaje que es una mujer más o menos de mi edad, que se dedica más o menos a las cosas que me dedico yo y mucha gente pensaba que estaba inspirado en mí misma. Y, sin embargo, como dije antes, a lo mejor Pablo Simó tiene más de mí que Betibú. En todos los personajes o en todas mis novelas se filtran cosas mías. Aunque no de una manera directa, que el lector pueda detectar con facilidad.
Si Inés, Elena y Nurit Iscar (Betibú), se sentaran juntas a hablar de ti, ¿qué defecto señalarían las tres?
Que me hago demasiada mala sangre con todo
¿Hay alguien que se haya reconocido en uno de tus personajes y se haya incomodado por ello?
No, vos sabés que la gente en general en las cosas malas no se reconoce. Nadie me ha dicho que se haya reconocido y se haya incomodado, pero pienso que hay personas que me parece que podrían haberse reconocido y no se reconocieron. En general, me pasa como al revés. Me llama la atención cuando alguien me dice: "Tal persona puede ser tal", y yo lo veo más parecido a ese que me está hablando.
¿Qué persona de tu vida debería temer que algún día escribas sobre ella?
Nadie
¿Has abandonado la escritura de una novela alguna vez? ¿Lo harías si considerases que no tiene la suficiente calidad o te expone demasiado?
Si la novela está bastante empezada, yo no creo que la abandonase. Nunca abandoné ninguna. Sí que he reescrito muchísimo. Puede no funcionar el arranque, puede no funcionar el narrador, el punto de vista…, y todo eso hace que tires un montón de lo que escribiste y empieces de nuevo. Pero la historia en sí misma, aquella que apareció con la imagen disparadora, es muy difícil que yo la abandone, porque me persigue necesito contarla.
¿El éxito te ha hecho más libre o te ha impuesto una versión de Claudia Piñeiro que ahora te coarta a la hora de ponerte a escribir?
El ser una una escritora leída y conocida, y que tengo la suerte de tener muchos lectores no me condiciona a la hora de escribir. No escribo para conformar a nadie porque son muchos y muy diferentes, pero tengo en cuenta que para mí la escritura es un acto de comunicación y que del otro lado hay una persona. No siento presionada a la hora de escribir. Sin embargo, el hecho haber tenido cierto recorrido y ser conocida me generó otras presiones que tienen más que ver con el oficio: tener que viajar mucho, tener que hacer muchas exposiciones, tener que estar muy dispuesta a contestar entrevistas, o a estar en en clubes de lectura. Todo eso te quita tiempo para la escritura y eso sí me pesa
¿Cuál es tu forma más habitual de procrastinar?
Usar el teléfono, mirar X o Instagram o hacerme un café
En Tuya, Catedrales, Elena sabe o Las viudas de los jueves, las familias sostienen su normalidad ocultando algo. ¿Es la familia el primer lugar donde aprendemos a mentir?
Yo creo que la familia es el núcleo que compone la sociedad. A mí me interesa mucho cómo es una sociedad, por eso me gusta contar sobre las familias. Cada familia es una célula de ese organismo que es la sociedad.

Eres una mujer comprometida con tu tiempo y con las causas sociales. ¿Interfiere en tu proceso creativo ese compromiso y en particular el actual ambiente convulso de la política mundial?
Sí, la realidad del mundo y la realidad de mi país en particular me quitan concentración en la escritura, Me preocupa lo que está pasando en mi país, porque lo vivo todo el día. El año pasado hice una residencia en Italia, y con ese retiro pude producir con muchísima más eh efectividad. El día a día en este momento agota. Ya empezás el arrancás el día cansada y en ese día en Argentina pueden pasar un montón de cosas que te cansen aún más. Pero hay que tratar de seguir adelante y que no nos roben también la posibilidad de escribir, de vivir, de ser felices y de tener una vida como la que queramos tener
Claudia, de todo lo que has contado hasta ahora, ¿cuál ha sido tu mentira más convincente?
La mentira más convincente es que soy una persona tranquila, porque los que me conocen poco dicen: "Ay, qué tranquila, qué amable", etcétera. Pero en realidad yo soy de Aries y cuando aparece Aries soy fuego total.
Entrevista · Redacción de Literaturas Atlánticas
