Peces en la boca · Autor del número · Número 1
Antonio García Teijeiro
La poesía nos reclama.

Dice la leyenda que, a cambio de autorizar el uso del sombrero de su personaje en El jinete pálido para la etiqueta del vino Predicador, Clint Eastwood pidió que le entregaran una botella de cada añada. Nosotros también disfrutamos de nuestro particular Predicador durante la última Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Solo que, lejos de parecer un espectro surgido de una montaña fría y escarpada del oeste norteamericano, Antonio García Teijeiro recibió el sobrenombre por sus hipnotizantes declamaciones durante nuestros encuentros literarios alrededor de unos tragos de tequila.
En su garganta resuenan las canciones de Paco Ibáñez, las voces de los niños que repetían versos en sus clases y el mar que encontró en Alberti y reconoció como suyo. Antonio no perdona un baño en el mar ningún día del año. Poeta nacido en Vigo y Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Poemar o mar, compartió y departió con otro poeta de los acordes, Luis Eduardo Aute. Si algo nos enseña este hombre de largos cabellos blancos es que podemos y debemos mirar a través de los ojos de un niño mientras tengamos la capacidad de vernos.
Poesía eres tú o ¿qué es poesía?
Yo no soy poesía. Pero hago de la poesía una manera de vivir, de sentir, de expresar mis dudas, de amar, de sufrir y de todo aquello que, como ser humano, me preocupa. No me gustan las definiciones de poesía. Cuando las hacemos, estamos haciendo poesía. No hay una definición de un género tan profundo y tan necesario para la armonía de los seres humanos. Solo leyendo poesía podremos saber lo que es.
¿Cómo entra la poesía en tu vida? ¿Cómo quieres que entre tu poesía en la vida de los demás, fundamentalmente en la de los más pequeños?
La poesía entró en mi vida a través de los poemas que Paco Ibáñez cantaba. Esas canciones me mostraron poetas a los que en esos tiempos no era fácil acceder. Escuchaba las canciones y buscaba sus poemarios. Siempre he dicho que la poesía me cambió la vida. Me llevó a un mundo misterioso en el que las palabras, sus combinaciones, tenían sentidos diferentes a aquellos que estaba acostumbrado a utilizar. Se abrió un mundo maravilloso ante mí. Es el alma de las palabras.
Siempre me preocupó que el público infantil y juvenil viviese de espaldas a la poesía. No lo podía permitir. Como docente hice de la poesía el centro de mi discurso. Un discurso que salía de los versos que les acercaba. Mis clases eran verdaderas ágoras poéticas en las que los poemarios tomaban vida en los deseos y sentimientos de mis alumnos. Cada clase que yo impartía comenzaba con un poema que los alumnos repetían como exquisitas orquestas. Y puedo afirmar que algunos encontraron su camino a través de los versos.
¿Por qué es elitista si a todo el mundo le gusta?
La poesía no es elitista, o por lo menos, no debería serlo. Hay un miedo en la sociedad hacia este género. Reconozco que cuesta entrar en ella, sobre todo, si no se acostumbra a los pequeños a acercarse a ella. Los adultos, afirmo, le tienen miedo a la poesía. No se atreven a superar esa línea invisible que los separa de lo fácilmente comprensible. Cuando se derriba la barrera, el goce es impresionante. A la gente le cuesta leer. Le cuesta centrarse. Le cuesta reflexionar. Viven en lo inmediato y en lo rápido y la poesía exige todo lo contrario. Si nos paramos a pensar nos damos cuenta de que los versos dichos en voz alta atrapan a los oyentes. Leer es otra cosa.
La necesidad de formar parte de una generación parece más patente en el ámbito de la poesía. ¿Te sientes parte de algún movimiento?
Por cuestiones de edad podría estar incluido en determinado movimiento poético. Pero vivimos una época de un individualismo atroz y es difícil unir discursos poéticos muy convergentes. Personalmente, me gusta ir por libre. No adscribirme a modas. Romper con mis palabras y mis versos patrones establecidos. Cada libro mío intenta aportar una novedad de estilo. Si lo consigo o no, no soy quien para juzgarlo. Pero puedo afirmar que cada poemario me permite conocerme mejor y plantearme dudas que me preocupan.
Ahora que llega un nuevo año 27, ¿ves algún indicio de una nueva revolución poética?
La poesía es en sí misma una revolución. Intenta sacudir, emocionar, exaltar sentimientos y cuestionarte el sentido de nuestras vidas. El mero hecho de escribir poesía en todas las épocas ya es algo revolucionario. Además, creo que todo está inventado. Tal vez las tecnologías hagan que se enfoque de manera diferente, conjugándola con el teatro y creando performances. Pero yo soy muy clásico, me quedo en la unión espiritual del texto con el lector, que necesita de su espíritu para sentirse mejor.
¿Necesita la poesía un nuevo mesías?
No creo en los mesías de ningún modo. ¿Quién puede arrogarse el derecho de marcar rumbos en algo tan personal como el discurso poético? Lo que considero fundamental para leer y escribir poesía es tener unos ciertos referentes que, tras la lectura a fondo, tranquila, reflexiva de sus versos, abran caminos que uno puede seguir en la búsqueda de su propia voz poética. Ahí está la clave: conseguir una manera de escribir rica y personal. Esto no se puede dar sin la lectura profunda de poetas que te digan algo, que te emocionen.
¿A qué poetas deberíamos seguir?
A aquellos hombres y mujeres que hacen de la poesía una manera de vivir honesta literariamente. Aquellos que no se esconden en sus versos, sino que muestran senderos literarios que enriquezcan al lector o lectora. Poetas que cuidan el lenguaje, que crean imágenes sugestivas, que se hacen comprensibles sin renunciar a la profundidad de su obra. Tiene que haber un equilibrio entre mensaje, literatura y experiencia personal.
¿Eres nudista? ¿Poemar es desnudarse?
Me gusta la palabra poemar. Es la unión de dos actividades que me seducen enormemente: la poesía y el mar. Ambos términos están para mí relacionados. Amo profundamente la poesía y amo profundamente el mar. Si hablamos de desnudarse, yo creo que todos los creadores y creadoras, de alguna manera, se despojan de ciertos ropajes que disimulan su personalidad. Hay que saber equilibrar los sentimientos del poeta, sus delirios cotidianos, sus experiencias personales con el arte de escribir. Porque escribir es creación y nunca debemos olvidar que, ante todo, el poeta escribe literatura.
De ahí que el equilibrio sea fundamental. Eso sí, es evidente que algo nudista sí lo soy.
Un poema favorito y por qué.
Es dificilísimo escoger un poema con todas las lecturas que he ido haciendo en mi vida. Pero desde el punto de vista afectivo hay dos textos a los que les tengo un enorme cariño. Por un lado, el libro Marinero en tierra, de Rafael Alberti. Conviví varios años con él y sentí que su mar se enlazaba con el mío, produciéndome una emoción indescriptible. Él me animó a seguir escribiendo poesía y, por supuesto, le hice caso.
El otro es un poema: Longa noite de pedra, de Celso Emilio Ferreiro. Con él comprendí el carácter luchador y comprometido de la poesía en gallego. Me ayudó a centrarme en ese compromiso que llevo demostrando con la poesía y la cultura gallegas.
POEMAS DE ANTONIO GARCÍA TEIJEIRO
O vento levou follas e palabras,levou rumor e ruído.Bernardino Graña
Do libro Na fogueira dos versos. Ed. Xerais. 1996
Do libro O poder da fraxilidade. Editorial Belagua. 2023
Do libro O poder da fraxilidade. Editorial Belagua. 2023
